domingo, 26 de diciembre de 2010

Ley Sinde: Ya basta de hipocresía


Llevo varios días escuchando y leyendo opiniones varias alrededor de la controvertida ley propuesta por la ministra de cultura, y no he dejado de “flipar”. A todos los que defienden esta ley les haría una simple pregunta: ¿Me juraría que jamás se ha bajado nada de internet o visionado algo sin pagar por ello? Porque obviamente todo el mundo tiene derecho a opinar lo que quiera (¡sólo faltaría!), pero me enciende ver esa falsa dignidad y mirada por encima del hombro de “yo siempre descargo en itunes o compro dvd's”. Sí, claro, y las vacas vuelan.

Dejando de lado esto, considero que el tema de fondo es muy complicado y esta ley es completamente absurda, puesto que no tiene en cuenta los tiempos que corren. La sociedad está muy avanzada tecnológicamente y no se pueden poner medidas de hace 20 años: cerrar webs como quien cierra tiendas que venden productos de contrabando. Primero porque podía ser un precedente muy peligroso (¿se podría utilizar para cerrar webs “molestas” o no “políticamente correctas” con la excusa de incluir un enlace “no deseado”?). Y segundo, porque el internauta es más listo y encontraría la manera de seguir consiguiendo ese material (si un blog no tiene publicidad, y por tanto no se lucra, puede colgar una peli o serie sin problema, ¿no? Porque se ve que el problema es sólo lucrarse con ese material, según dicen...).

Para empezar, debo decir que la base de la defensa de los derechos de autor la comparto, ya que realizar un disco, una película o una serie vale mucho dinero. Pero puede que no tanto, en proporción, como lo que vale un disco (20 euros) o ir al cine (7,50 un festivo en Barcelona, porque te vas a los alrededores y sorprendentemente el precio varía algunos euros y es la misma cinta) y ahora que la gente ha descubierto la fórmula de conseguirlo gratis, es difícil cambiar esa mentalidad. Por tanto la reforma tendrá que ser muy profunda, meditada y estudiada y nunca responder a presiones de la SGAE, como mucho me temo está ocurriendo ahora.

El caso del disco lo considero algo menor que el de la industria audiovisual, ya que siempre quedarán los conciertos, puesto que en el negocio del soporte físico de la música los que pierden son sobretodo las discográficas. Yo suelo comprarme discos de cantantes o grupos que me gustan mucho y por tanto ese dinero resulta bien invertido. Pero nunca me compré en el pasado ni me compraré ahora ni nunca un disco por una canción. Simplemente lo que antes gravaba en cassette de la radio, ahora lo bajo de internet. Ni les regalaba el dinero antes y ni se lo daré ahora. Además, en este campo han surgido un par de respuestas -en un principio- legales, buenas e interesantes: por un lado está Itunes, portal donde comprar canciones a buen precio avalado por la marca de la I más popular del momento y que conlleva un éxito asegurado. Y si aún no ha despegado del todo, sólo es necesario que se convierta en algo tan moderno e indispensable como tener un Ipad, un Iphone o un Mac, chucherías electrónicas por las que la mayoría daría (y da) buena parte de sus ahorros sin rechistar (¡ojo! Que yo también me pirro por un Iphone, pero eso no quita que no me considere a mi también víctima de las modas en electrónica). La segunda gran propuesta (y aunque sé que hay otras similares, ésta es la que conozco) se encuentra Spotify, una web para escuchar la música que quieras gratis con la única condición de tragarte publicidad. Una especie de radio personalizada, en definitiva. Y si la quieres sin interrupciones, has de pagar una subscripción. Me parece una idea brillante si la página funciona tal y como la entiendo, ya que el consumidor no ha de pagar en un principio, la página se beneficia por la publicidad y los derechos son cobrados por sus autores. La única pega es que desde un MP3 no se pueda acceder (desconozco si a través de un reproductor con internet se puede acceder, posiblemente sí, ya que creo recordar que había Spotify para móvil). Puede que por aquí puede andar el futuro lógico de la música, y por tanto señores, la música no desaparecería. Y en cuanto a soporte físico se refiere, imagino el disco relegado a la altura del vinilo, convirtiéndose en un soporte para coleccionistas y melómanos.

El caso del cine y las series es más complicado, porque aquí no han salido alternativas interesantes y por tanto habría que rascarse un poco más la cabeza en busca de ideas. Sí que es verdad que el auge del formato 3D es una respuesta a la piratería, ya que en un principio es algo de lo que se sólo puedes disfrutar en el cine, de ahí que la película más vista de este año sea Avatar, ya que la (única) gracia de este largometraje era ver sus espectaculares efectos en tres dimensiones. También es curiosamente la más descargada, en respuesta me imagino a la gran expectación que trajo consigo el último trabajo de James Cameron.

Producir una película es algo muy caro (millones y millones), y estoy de acuerdo en que aquí el consumidor no debe ser tan pillo. La crisis del sector está afectando ya a la producción de grandes títulos como la nueva de James Bond (parada indefinidamente cuando se estaba a punto de empezar a rodar) o la siempre aplazada precuela de El señor de los anillos, El Hobbit, aunque parece que aquí finalmente el rodaje es casi inminente. Para mi el placer de ver una película en el cine es insustituíble, es un acto social sin el que no concebiría mi vida. Pero creo que hay mucho abuso en precios en taquilla, y en época de muchos estrenos, no te puedes dejar tanta pasta en el cine, y menos si vas con toda la familia (multiplicad si por ejemplo van 4 miembros a ver la misma película). Debería haber un ajuste de precios, equiparar los precios de ciudad con los del extraradio ya me parecería genial.

Pero, aún con esta medida, puede que la peli se te haya pasado, o simplemente quieras ver un clásico de los años 50. ¿Qué haces entonces? Porque no te vas a comprar un dvd original sin saber si esa película te gusta. La podrías alquilar, pero resulta que los videoclubs, ese lugar que era de obligatorio el peregrinaje semanal para mi, han desaparecido prácticamente. Pues la buscas por internet, ni más ni menos. Porque la red te ofrece la posibilidad de acceder a títulos muy conocidos, pero también a los grandes clásicos e incluso a películas nunca editadas en España (en este aspecto, yo ya he visto unas cuantas...). Y eso, ¿no es cultura? ¿A qué estamos esperando para proteger un acceso tan fácil a la cultura como éste? Sí, nos olvidamos de los derechos de autor, lo sé. ¿Pero no habría una forma de hacer compatibles las dos cosas? Antes de responder, a ello, continuaré con otro tema del mundo audiovisual.

¿Qué hay de las series? En los últimos tiempos hay un boom increíble en este aspecto y sin duda, aparte de a la calidad de muchos de los últimos títulos, hay que deber este tema a la red. Ella ha permitido que mucha gente conozca y siga series como Dexter, Como conocí a vuestra madre, Fringe, The Big Bang Theory... y Lost. Sí, Lost es el mejor ejemplo. Serie maltratada en su día en televisión con contínuos cambios de día y hora que se convierte en un fenómeno de masas en internet a nivel mundial, cuyos seguidores crecen día a día... y tal es el revuelo que otra cadena decide emitirla años después, provando con mayor o menor acierto la emisión a la semana del estreno e incluso la emisión simultánea con EEUU en el capítulo final. ¿No es eso una auténtica revolución del sector audiovisual? ¡Antes tardaban incluso años en estrenarse las series del otro lado del charco! Además, ¿quién me negará que el 90% de los dvd's que se han vendido de esta serie no son de fans de Lost que han seguido la serie en la red? ¿Quién decía que internet no daba dinero al creador? ¿O es que acaso se quiere poner freno a la llegada de las producciones estranjeras porque pueden dejar en ridículo a alguna española? (espero que no sea ésta la razón, todo sea dicho, porque sería directamente ruin). Vivimos en una sociedad globalizada, donde lo que escribimos en la red lo pueden ver al segundo en todo el mundo, por tanto, no se puede pretender que la programas emitidos en Estados Unidos no lleguen en cuestión de horas a nuestro país.

¿Qué hacer por tanto? No soy experta en tecnologías, ni en enformática, ni en derecho, ni posiblemente en nada de lo que estoy hablando. Soy una simple usuaria de la red y amante de la música, el cine y la series. Pero me cuesta creer que no haya una solución para esto. ¿Quizás una especie Spotify de cine y series donde visionar material audiovisual gratuitamente a cambio de alguna interrupción publicitaria? Megaupload ya pone el límite de los 72 minutos, yo casi prefiriría 10 minutos de publicidad, lo que daría beneficios a la web y se podrían pagar también los derechos de autor. No sé si es factible o no, pero quién sabe. Quizás alguno de nosotros tenemos la solución para poder seguir disfrutando de la cultura fácilmente, sin más costes de los justos y necesarios, en el que todos ganemos, creadores y público, y así poder seguir escuchando música, viendo películas y disfrutando como enanos de las mejores series por siempre.

domingo, 24 de octubre de 2010

Dejándoles ir (especial de Lost en FOX)

Durante las 48 horas de este fin de semana, la cadena FOX mantiene colgado en su web un especial de Lost titulado: Letting go (Dejándoles ir: reflexiones sobre un viaje de seis años). Se trata de un pequeño reportaje de algo más de 38 minutos que recoge diversos momentos del rodaje de la serie, especialmente del episodio piloto, narrados por varios de sus actores, productores y directores poco antes de abandonar Hawaii.

Considero que es un emotivo homenaje a la serie, lleno de melancolía y bellos paisajes, muchos de los cuales, incluso vacíos de escenografía, evocan una gran cantidad de recuerdos en el espectador (la imágenes desde el helicóptero son preciosas). Tengo que reconocer que los especiales del tipo “Como se hizo” o cualquier reportaje que recoja pensamientos y sensaciones del equipo de una serie o película siempre me suelen interesar, me encanta saber que se cuece detrás de las cámaras. Por eso este especial, que mezcla un poco todo esto, me ha gustado y lo he disfrutado. Hace meses que no veo un capítulo de Lost (aunque tengo en mente un revisionado), pero después de ver este especial, me han entrado unas ganas inmensas de empezar pronto a vivir de nuevo esa gran aventura.

No deja de ser curioso que una serie llena de misterios, acción y aventuras, finalmente acabe calando en el espectador por su vertiente más emocional. Todos nos hemos sentido, aunque sea metafóricamente, encerrados, sin encontrar la salida, solos, perdidos. Y es justo en ese momento cuando sale tu otro yo, tu espíritu de superación, de rebeldía, tu valentía, y has salido adelante. Por eso creo que es una serie que ha conectado en el espectador a un nivel más emocional. Mientras los “losties” hacían su particular viaje de 6 años, el espectador paralelamente hacía otro. Ahora esos caminos se separan y este especial de FOX supone el broche final de ese viaje. Ese álbum de fotos que remiras cuando te entra la melancolía por lo que pasó y no volverá, mientras de fondo, suena un poquito de Giacchino...

Especial Perdidos en FOX: Dejándoles ir

martes, 17 de agosto de 2010

Origen, el sueño de todo cinéfilo

En el cine aún hay lugar para la sorpresa, para la originalidad
En el cine aún hay lugar para la sorpresa, para la originalidad, para superar los límites de la imaginación. Ese lugar se llama Origen y el mago que la ha llevado a cabo se llama Christopher Nolan, el autor de la aclamada El caballero oscuro. Con ella, Nolan ya consiguió romperme los esquemas del género de los súper héroes, y debido a mi fascinación por esta película, tengo que reconocer que ante Origen iba con las expectativas tremendamente altas. Demasiado, incluso, y por tanto, el miedo a la decepción también era muy grande. Pero en el mismo momento en que me vi sorprendida por ese final, y trataba de asimilar lo que había visto desde mi butaca del cine, ya supe que el viaje había valido la pena. Estaba completamente fascinada e impresionada.

Origen es un desafío para la mente, aunque accesible para todos aquellos que decidan sumergirse en la historia, dejarse llevar e intentar comprender las múltiples explicaciones que se realizan. Porque lejos de ser un filme ininteligible, Nolan consigue que el espectador caiga inevitablemente en las redes en la narración casi sin darse cuenta y que las dos horas y media de metraje pasen más rápido de lo esperado. Si bien, es cierto que al final de sus 150 minutos el cerebro está completamente exhausto y puede que a más de uno que sólo va al cine a entretenerse y no pensar, no le entusiasme demasiado la idea. Pero el esfuerzo mental vale la pena y compensa completamente la satisfacción que se siente al haber presenciado uno de los mejores espectáculos visuales nunca visto.

Y es que Origen es realidad y sueños, muchas capas de sueños. Es el lugar en el que el slow motion es mucho más que un efecto visual, es una forma de representar una realidad que da lugar a una de las mejores escenas nunca vistas de gravedad cero. Donde la línea entre sueño y realidad está tremendamente difuminada. Donde los sueños se pueden crear, deformar y robar. Es el lugar en el que habita el miedo a perder a la persona que amas, en el que preferirías vivir en el sueño, pero sabes que pese a que la realidad sea tremendamente cruel, simplemente es cierta. Es imágenes inimaginables. Es un elenco interpretativo inmejorable, con un Leonardo DiCaprio absolutamente brillante. Es dejarse maravillar por su banda sonora y tararear Edith Piaf hasta la saciedad. Es tener miedo a dormir, por lo que pudiera pasar, y desear tener un totem, por si las moscas. Es decidir e interpretar si cae o no cae.

Origen es muchas cosas, pero ante todo, Origen es un sueño hecho cine.


jueves, 12 de agosto de 2010

Lost, El Epílogo: ¿si sólo pudieras hacer una pregunta a los guionistas, cuál sería?

Ben despidiéndose al estilo Dharma

Hace unos días se filtró el anunciado epílogo de Lost, titulado “The new man in charge”. Y por mucho que Disney corriera a borrarlo de la red, era demasiado tarde. Muchos seguidores ávidos de nuevo material se habían hecho inevitablemente ya con él y habían corrido a devorarlo. Pero como viene siendo habitual, no todos quedaron satisfechos. Afortunadamente, no es ese mi caso.

Yo no tenía muchas esperanzas de que un epílogo resolviera grandes misterios, es más, tampoco me hubiera parecido justo que se resolvieran una vez acabada la serie. El Epílogo lo veía más como el lazo de aquel regalo de Navidad que los guionistas nos prometieron con el final. Me imaginaba algo así como Ben y Hurley sentados en alguna roca de la isla, mientras el primero le explicado al nuevo hombre al cargo todo lo que sabía de la isla. Poco más. Y es que sólo con la idea de tener unos minutos más de Ben Linus, de Lost, de material inédito, me daba con un canto en los dientes.

¿Y qué me encontré? Pues algo mucho mejor, un pequeño fragmento del trabajo que Ben y Hurley tenían como hombres encargados de la isla, como si por un momento nos hubieran dejado mirar por un agujerito qué estaban haciendo. Todo mediante un tono desenfadado, divertido, e incluso irónico. Algo que hubiera chirriado muchísimo de haberse incluido en el capítulo final, mucho más emotivo, sentimental y duro.

La primera misión era cerrar lo último que quedaba de Dharma: el almacén de Guam (primer guiño) desde el que se enviaba la comida que posteriormente veíamos caer del cielo en la isla. Aquellos pobres hombres aún no sabían que hacía 20 años que la organización ya no existía y menos que el culpable lo tenían delante de sus narices, Benjamin Linus. Y pese a que sabemos que ahora tiene mejores intenciones, notamos que sigue siendo el mismo, que disfruta siendo el que mueve el cotarro y sobretodo, se recocija sabiendo que sabe más que los demás. Y se aprovecha de ello, dejando que cada uno de los trabajadores haga una única pregunta. Pero, cómo no, cada respuesta que Ben da, provoca a los trabajadores ganas de repreguntar y Ben les tiene que parar el carro. ¿De qué nos suena esto? Pues sí, es como si Ben representara a los guionistas y los trabajadores a los fans que no dejan de hacerse preguntas de misterios sin resolver. Hay quien se ha tomado esta comparativa a mal, pero a mi me parece divertido. Imagináos que tenéis delante a los guionistas y la oportunidad de hacerles una única pregunta sobre ese misterio que tanto os hacía comeros la cabeza pero que jamás obtuvo respuesta. Bien, para empezar deberíais escoger sólo uno de tener muchos más en mente. Una vez realizada la cuestión, posiblemente la respuesta diera pie a nuevas preguntas o al saber que era tan simple la solución, maldijérais no haber formulado otra. Y es que Lost ha consiguido crear un mundo tan amplio, que posiblemente aunque quisieran responder a absolutamente todo, siempre acabarían surgiendo nuevas preguntas.

Yo también tengo preguntas sin resolver aunque siempre defienda que lo hayan dejado así. En concreto, siempre me pregunté por Annie, la niña amiga de mini Ben. Tenía pinta que hubieran tenido pensado desarrollar su personaje en su fase adulta, pero ese momento nunca lo vimos. Hace unos meses me enteré que la huelga de guionistas perjudicó la cuarta temporada, haciéndola más corta de lo pensado inicialmente y acortando el número de capítulos dedicados a cada personaje. Pues bien, Ben originalmente debía tener dos episodios centrados en él y posiblemente uno de ellos hubiera servido para continuar esa pequeña historia que quedó a medias. Lo sé, no se trata de uno de los grandes misterios de Lost, pero porque en realidad para mi uno de los grandes misterios era el personaje de Benjamin Linus, su amigüedad me traía loca y sólo quería que la serie me diera todo tipo de datos sobre él para poder saber de qué lado estaba. Al final la serie me contestó a eso sin necesidad de Annie, así que, llegados a este punto, a mi este tema me provoca más curiosidad que necesidad de respuesta. En cierto modo creo que lo que era necesario para la narración ha sido respondido y lo que no, pues bienvenida sea la imaginación y la interpretación, que al fin y al cabo Lost es teorizar y así debe de seguir aunque haya finalizado.

Uno de los misterios, que en realidad no lo era tanto era Walt. “Se supone que era especial y luego se lo quitan del medio, vaya timo” pensaron muchos. Había algo mucho más simple detrás de ese misterio: el pequeño Walt crecía más rápido que su personaje y la linia temporal de la serie. Quizás falta de previsión de cuándo el chaval daría el estirón sí que hubo, pero obviamente este hecho forzó su marcha de la serie. Así que a modo de mini respuesta “calma ánimos”, el epílogo nos dice qué ha sido de Walt. Se encuentra en el psiquiátrico en el que Hurley estuvo préviamente, consecuencia de esa doble vida de mentira que ha arrastrado durante tantos años. Ben lo visita y le dice que la isla lo necesita. Y en menos que canta un gallo los dos caminan hacia una furgoneta Dharma (¿¿¿OMG??? ¡ese sí que es un misterio! ¿Cómo ha llegado hasta ahí?), dónde les recibe un “Dude” muy característico: Hurley, a quién, a modo de detalle, le acompaña el tema musical que inmediatamente adjudicamos a Jacob. Ahí está, el número uno de la Isla, tal como lo recordábamos. Y es que aunque son pocos minutos los que lo vemos en pantalla, sabemos que sigue siendo el mismo. Poco después la dharmaneta se aleja, con el número uno y dos a bordo, además de un nuevo pasajero: el más que futurible nuevo encargado de la Isla. Hurley ya tiene sucesor para cuando así lo considere.

Fundido a negro. Y un gran LOST en letras blancas.

Fin del epílogo.

(¡Nooo! ¿Ya está?)

Así acaba un epílogo con sabor a mini capítulo, que además incluía un nuevo video de orientación que trataba temas como el de los osos polares o la utilidad de la habitación 23. Que nos has regalado guiños como ver el Kit Dharma de la 5ª temporada en manos de Ben (como me alegro de haberlo comprado, aunque ahora salga el de todas las temporadas) o una simpática despedida a lo Dharma (¡Namaste!). Simplemente ha sido un regalo, un extra que nos han querido ofrecer a los seguidores, nada más. Asi que como se suele decir: a caballo regalado, no le mires los dientes. Aunque qué queréis que os diga, yo le miro los dientes y se los veo bonitos.

domingo, 18 de julio de 2010

¡Marchando unas recomendaciones literarias veraniegas!

Aprovechando que estos meses de calor en la televisión podemos encontrar pocas ofertas apetecibles, y las grandes series, así como nuevas ofertas, no llegan hasta septiembre, os dejo una pequeña selección de libros relacionados de alguna manera con el medio televisivo. Por si no queréis desconectar del todo, vaya.

  • Perdidos. La Filosofía: Puede parecer un libro más que se apunta al carro de la moda lostiana. Y bien, en parte lo es. Pero lo que tiene de diferente es el punto de vista. Simone Regazzoni, su autor, utiliza la serie para realizar un buen número de reflexiones filosóficas ideando una nueva manera de explicar la filosofía. Es curioso además como, pese a estar escrito cuando la serie iba por la quinta temporada, el autor ya vislumbró mediante sus interpretaciones, por dónde podían ir los derroteros del final. No es un libro sencillo en algunos de sus pasajes pese ejemplificar las teorías con momentos de la serie, pero resulta muy interesante y el esfuerzo vale la pena. Especialmente curiosos los capítulos dedicados a la relación de la verdad con la tortura en la serie.

  • Las series que no me dejan dormir. Por Toni de la Torre: Si te gustaría empezar una nueva serie y no sabes cuál, éste es tu libro. Si te has visto casi todas las series americanas, también es éste tu libro. Toni de la Torre realiza un exhaustivo análisis de más de 100 series made in USA (y una pequeña selección british), la mayoría actuales, pero también alguna que otra perla antigua. Lo que más me gusta de este libro es su coherencia, ya que razona perfectamente su opinión de cada serie, realzando sus cualidades y enfocando cuál puede ser su público. Personalmente, en series que he visto como Lost, V, Flashforward, House o Friends puedo decir que ha dado en el clavo, así que me fío bastante de lo que pueda decir del resto. Además, es muy útil que tras cada serie remita a otra de similares características. Así, los fans de Lost descubren que también les puede gustar Twin Peaks y quien sigue V podría intentar ponerse con Battlestar Galactica. Por si fuera poco, el libro tiene apartados especiales dedicados a explicar los misterios de la programación americana, las series que siguen los presidentes americanos, por qué triunfan las procedimentales o simplemente define términos como cliffhanger, spoiler o saltar el tiburón, cosa bastante útil para aquellos que no están metidos en profundidad en el tema y no lo dominan. Una vez leído el libro, te sientes como si hubieras asistido a una clase magistral sobre ficción televisiva americana. Gran maestro Toni de la Torre!

  • Flashforward de Robert J. Sawyer: Es el libro en el que se basa la serie ya -desgraciadamente- cancelada de la ABC. Y lo mejor del libro es que poco tiene que ver con la serie (bien, en realidad es al revés). Lo único que tienen en común las dos historias es el acontecimiento del flashforward (aunque ni siquiera dura lo mismo) y el nombre de Lloyd Simcoe. También algún que otro patrón de personajes y la presencia de la ciencia y el acelerador de partículas. Pero creo que aquí se acaban los parecidos (pese a lo que puede parecer por la portada). Las dos historias toman diferentes caminos, lo cuál es genial para el lector que ya ha visto la serie porque no tiene la sensación de repetición. Sawyer (el escritor, que no el personaje de Lost jejeje) construye una narración en la que la física tiene un papel muy importante, consiguiendo pese a esa complejidad, atrapar al lector. Sí que es verdad que el final me pareció un poco, y perdón por mi franqueza, ida de olla. Creo que hubiera podido acabar una par o tres capítulos antes de forma coherente. Pese a ello, globalmente me parece una gran novela de ciencia ficción absolutamente recomendable. Y no, no sirve para saber cómo hubiera continuado Flashforward, la serie. Se siente.

domingo, 11 de julio de 2010

Nominaciones a los Emmy'10: Feliz por Terry y Michael!


Sé que los Emmy tienen muchas categorías y muchos nominados, pero yo, en concreto, esperaba ansiosamente que Michael Emerson y Terry O'Quinn hubieran conseguido sus respectivas candidaturas. Y ¡bingo! ¡Así ha sido! No puedo estar más contenta porque estos dos monstruos de la interpretación hayan conseguido una cadidatura en la categoría de Mejor Actor Secundario (aunque sería cuestionable la consideración de Terry como secundario en esta última temporada). Me encantaría poder opinar del resto de actores nominados, que seguro que también lo merecen, pero por desgracia no conozco el trabajo realizado por ellos. Pero en lo que se refiere a ellos dos, en sus respectivos papeles de Ben y Locke/Némesis han conseguido dejarme con la boca abierta, emocionarme y sorprenderme en muchas ocasiones. Mientras ésta no ha sido la temporada de Ben como personaje y su papel ha sido (por desgracia) más bien secundario, sí que ha proporcionado momentos célebres en la actuación de Michael Emerson. Su redención ante Ilana es su mejor carta de presentación y su baza más alta para conseguir un nuevo Emmy. Me emocioné como nunca en esa escena, mientras no dejaba de flipar en como podía transmitir tantas cosas a la vez un actor. Por otro lado, desde el capítulo The Candidate siempre supe que Terry no se lo pondría fácil a Michael a la hora de hacerse con el Oscar de la televisión. Simplemente para emmarcar la actuación de O'Quinn, porque conseguir sólo con la mirada y la expresión de la cara diferenciar a Locke y Némesis es un trabajo increíble. Me pasé buena parte del capítulo con la boca abierta y sería indiscutible que fuera él el que hiciera doblete de Emmys. Y eso por no hablar de cuando Terry y Michael trabajan juntos. Ellos dos consiguen eclipsar al resto de actores, dándonos diálogos para el recuerdo, como esa última conversación al pie de la iglesia en The End. Por eso, y por muchos motivos más, sólo me queda reproducir unas palabras de Terry respecto a su nominación junto a Michael: The only thing I can imagine that would be better than being nominated in the same category as Michael Emerson would be if the Emmy voters would be so kind as to let us win together. Amén Terry, ojalá sea así. Realmente os lo merecéis a partes iguales.

Por supuesto que ha habido más nominaciones, incluidas muchas para Lost, de las cuales me alegro y espero que consiga buena parte de ellas, ya no sólo por la -controvertida- sexta temporada, si no por todo lo que ha significado Lost para la televisión, para el mundo de la series y para Internet. También ha sido nominado Matthew Fox en la categoría de mejor actor principal por primera vez. Posiblemente sea la temporada en la que más se merezca el premio, pero no se hasta que punto puede considerarse su actuación mejor que la de Hugh Laurie o Michael C. Hall... En todo caso, y pase lo que pase, espero que además de la noche de Terry O'Quinn y/o Michael Emerson, sea en definitiva la noche de la serie que ha marcado un antes y un después, y así se despida a lo grande, como se merece.

Y si aún queda algún despistado que desconozca quienes han sido el resto de nominados, dejo a continuación el link con la lista oficial: Emmy Nominations

lunes, 31 de mayo de 2010

Clint Eastwood: el último clásico de Hollywood cumple 80 años

El mundo del cine está de enhorabuena, Clint Eastwood ha sumado hoy 80 primaveras, pero la palabra “retiro” no parece estar en su diccionario particular. Es más, si hace unos meses presentaba Invictus, ahora se encuentra inmerso en la producción del que será su primer thriller sobrenatural Hereafter (tengo especial curiosidad en cómo resultará); además de empezar a preparar otro nuevo 'biopic', en este caso de uno de los personajes más odiados y amados de la historia de los Estados Unidos, el que fuera jefe de FBI J. Edgar Hoover.

Por desgracia, todo hace pensar que posiblemente ya sólo disfrutaremos de su faceta como director y nunca más tendremos delante de la pantalla al eterno hombre duro. Me sabe especialmente mal porque no le hayan dado el Oscar al mejor actor en toda su historia y muchas veces se lo ha merecido con creces (la última en Gran Torino). Eso sí, su faceta como director le reporta más alegrías, aunque encuentro que precisamente Gran Torino fue injustamente olvidada en la ceremonia de los Oscar del año pasado.

Hay muchas cosas que me gustan de Clint Eastwood, pero una en especial: me fascina como convierte presuntos "argumentos de telefilme" en peliculones y ese es un don del que pocos pueden presumir. Eastwood nunca ha necesitado recurrir a la espectacularidad para hacer una buena película (para empezar no trabaja con grandes presupuestos). Él siempre prefiere la sencillez a la hora de contar historias, aunque detrás de esa simpleza se esconde un gran simbolismo –sus filmes están llenos de detalles dignos de interpretar-, además de compartir la mayoría de ellas temáticas más o menos recurrentes y críticas (especialmente habituales son la violencia y la religión).

Cualquier cosa que diga de uno de los mejores directores del mundo se quedaría corta, de la misma manera que no puedo esconder mi admiración por él. Desde aquí sólo puedo desear que tengamos entre nosotros muchos años más de Clint Eastwood. Aún tiene mucho que contar. Lo sé.